Alegría
Escuchando Olimpia wa de Rancid, banda punk norteamericana, señor Manchado. En eso estoy en este momento. Y ya conozco su opinión acerca de los norteamericanos, don Andrés. Pero esa banda está muy buena y ese tema me pone bien. Pero qué digo, ¿cómo le va? Más de dos años, ¡dos años!, ¿se da cuenta? Cuánto tiempo pasó. Le juro que me temí lo peor, se lo juro. Y es que no me gusta jurar, pero... le juro que así fue. Pero es un alivio sentirlo ahí nuevamente... y templándome. Realmente es así. Pero, ¿dónde está usted? Yo sigo exiliado de esas histerias que me llaman tan a menudo. Exiliado y volviendo todo el tiempo como exiliado vuelve siempre. Cuando puedo, de cuerpo presente, el resto del tiempo con el pensamiento, con lagrimones de creatividad y también de un raro modo, siguiendo con aquello que mi vieja vida me enseñó. Así ando, así anda mi exilio. ¿Y el suyo? ¿Desde dónde me escribe, Manchado? ¿Cuál es ese tal suceso del que me quiere hablar, amigo mío? Alegría me invade de saberlo ahí, tras palabras que me templan. ¡Qué no muera nunca este vínculo!
